Tomas Maldonado

Así como hay alegres, hay tristes. No es mala, es natural. Ha dejado de existir presencialmente el gran Tomás Maldonado. Por suerte he disfrutado de su conversación, compartido su vino, conocido su casa. Ha recreado ante mí ese mundo donde los para mi inalcanzables del pensamiento y del diseño resultaban su cotidianidad narrada por el de tal forma que construí en mi una ilusión de testigo. Inge Schol, Max Bill, Sottsass… Gracias por todo, Maestro. Gracias por la casa de estudios de la cual participo, por los profesores que he tenido y me han revelado vuestro pensamiento proyectual, por la accesibilidad al mismo que tienen los estudiantes de nuestras universidades, por su ejemplo y disciplina de maestro. Si también recuerdo al artista, quedo totalmente fuera de handicap para evocarlo. Una copa en alto por un grande. Otro de aquellos que han inscripto su apellido a una forma de pensar y producir obra. Al igual que lo Felliniano, Freudiano, Marxista, dantesco… yo creo que existe lo Maldonadiano.

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